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COLOSENSES - Cristo en vosotros, la esperanza de gloria
Meditaciones acerca de la epístola del apóstol Pablo a la iglesia en Colosas

Parte 5 - El resumen de la epístola y saludos personales (Colosenses 4:2-18)

23. ¡Perseverad en oración! (Colosenses 4:2-4)


COLOSENSES 4:2-4
2 Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias; 3 orando también al mismo tiempo por nosotros, para que el Señor nos abra puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo, por el cual también estoy preso, 4 para que lo manifieste como debo hablar.

¿Tienes contacto personal con Dios? ¿Oras? Si Dios es tu Padre y tú su hijo, entonces es obvio, que hables con tu Padre y él contigo. Si un hijo no habla con su padre terrenal, algo no está bien entre los dos. Puede ser que el hijo tenga mala conciencia por haber hecho alguna maldad, o el padre está lleno de problemas y preocupaciones que no está presente con sus pensamientos. Dios nuestro Padre en cambio es omnisciente y omnipotente. El siempre tiene tiempo para nosotros. El espera tus oraciones, para que le confíes tus problemas y confieses arrepentido tus pecados a él. Puedes derramar tu corazón delante de él. El te escucha. El es tu Padre. Jesús murió por nosotros y nos reconcilió con Dios, para que la “promesa del Padre” se realice en nosotros (Hechos 1:4).

El que quiere aprender a orar y que sea escuchado, debería pensar en el Padre Nuestro (Mateo 6:8-13). Después del singular encabezamiento de Dios, el Padre, siguen tres ruegos acerca del reino de los cielos, que deberían ocupar y llenar nuestros pensamientos.

¿Cómo puedes santificar el nombre del Padre a través de tu oración, en el hablar y en la vida? ¿Cómo está tu adoración a Dios y tu agradecimiento por sus bendiciones y beneficios?

Lo que sigue diciendo en el Padre Nuestro, es la intensa petición por la misión del mundo, para que el reino espiritual del Padre se extienda. Por tu oración de fe compartes con responsabilidad, la política externa de tu Padre celestial. ¿Estás dispuesto seguir a su llamado?

La completa sumisión bajo la voluntad del Padre es la próxima oración. ¿Te entregaste para siempre a Jesús? ¿Quieres que la voluntad salvadora de tu Padre se realice en tu vida y en la de tu familia sin mucho bullicio, de igual manera como en el cielo? Luego en esta oración siguen dos ruegos para la vida diaria, pidiendo suficiente pan para un día y la provisión de vestimenta y todas las demás necesidades de la vida. Esta petición encierra tu preocupación y oración para todos los hambrientos en el mundo, pues está escrito en forma “plural”.

Gracias a Dios por el pedido del perdón de nuestros pecados, pues nadie es justo por sí mismo. Jesús pagó todo nuestro pecado con su sangre y nos justificó por completo, siempre que nosotros perdonemos a nuestros adversarios con todo amor, como el Señor nos perdonó (Mateo 6:12.14.15).

En las dos últimas peticiones del Padre Nuestro, tiene que ver con la protección y de apostatar de Dios el Padre y del Hijo, pedimos al Padre que no nos deje caer en tentación, sino que nos eduque con la dureza de su santidad, para que en toda prueba corramos hacia él para ser cuidados por su Espíritu Santo, guiados y consolados.

En la última petición se trata de nuestra lucha espiritual contra Satanás y sus demonios. Ninguno de nosotros puede vencerlo por sí mismo . Pedimos a Dios el Padre y al Hijo, por nuestra completa redención del poder y la astucia de Satanás, el malvado. “En Jesús” únicamente estamos protegidos de sus ataques.

La mayoría de los pedidos del Padre Nuestro están escritos en forma plural, así que no oramos solamente por nosotros mismos, sino también por otros seguidores de Jesús, como también por los incrédulos. El que solamente ora para sí mismo está en peligro de transformarse en un egoísta espiritual.

La adoración y glorificación del trino Dios nos ilumina, entonces nuestros propios problemas se vuelven muy pequeños, pues la meta del Padre es la realización del reino universal de su amor y verdad. El dio a su Hijo toda la autoridad en el cielo y en la tierra, para que el poder original del cielo, se manifieste en sus seguidores y éstos estén preparados para la recepción de la gloria de su Padre. ¿Quieres también regresar a tu Padre celestial, para verlo y estar involucrado en su familia para siempre jamás?

Amén significa: ¡Esto es cierto! ¡Así se haga! El Señor ha escuchado tu oración, si has orado en el nombre de Jesús y en su Espíritu.

Pablo enfatizó en su carta una petición mencionada en el Padre Nuestro y nos ordenó el agradecimiento. Muchas oraciones de los creyentes se componen de directas e indirectas peticiones, como sucede en el caso con niños pequeños, que continuamente mencionan su deseos, pero agradecen muy pocas veces cuandos sus pedidos han sido cumplidos. Esta es la cuestión para cada uno de nosotros. ¿Estamos siendo cortos en el agradecer? Si el Padre celestial cumple nuestros pedidos y nosotros olvidamos de agradecerle, esto demuestra que nos creemos más importantes que Dios mismo. Los Salmos 50:23; 103:1-22; 104:1-35; 107:1-43; 108:1-5 y otros más, nos enseñan a ser agradecidos de todo corazón después que nuestros sinceros pedidos fueron escuchados. Los Hechos y las cartas de Pablo, contienen también muchas indicaciones al rebosante agradecimiento de los ungidos con el Espíritu Santo: (Hechos 16:23-26; 21:3-5; Efesios 1:3-6.14-16; 3:20-21; 5:18-20 y otros).

Nos llama la atención en la exhortación a la oración que Pablo dirige a los colosenses, él pide con énfasis, que la iglesia ore por él y sus colaboradores, para que como apóstol a los gentiles con su equipo encuentre puertas abiertas por el Señor, y corazones abiertos para poder predicar el evangelio con toda autoridad. No pidió a la iglesia que oraran por su liberación de la larga prisión preventiva de los romanos. Esto no estaba en su lista de pedidos, sino que él pedía que oren para la evangelización, para que las personas se conviertan, que se planten iglesias, que ellos puedan participar de este movimiento también desde la cárcel, y que el reino del Padre llegue y su nombre paterno sea santificado.

Dios escuchó estas oraciones de las iglesias. Hasta el día de hoy las cartas de Pablo tienen efecto revolucionario en muchos idiomas, países e ideologías respecto a la extensión del evangelio. Aún en días recientes un moribundo pudo testificar una palabra de Pablo en su lucha contra demonios acusadores: “Mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia” (Romanos 5:20).

Ante todo Pablo quería compartir a todos el inimaginable y gran misterio, que le fue revelado y cuya realización la experimentó cientos de veces, que desde su tiempo hasta hoy, Cristo habita en no judíos, si creen en él y por eso formuló el excitante tema: “Cristo en vosotros es la esperanza de gloria” (Colosenses 1:27). Pablo entendió su permanencia en la cárcel como consecuencia de esta realidad, porque los judíos fanáticos lo interpretan como imperdonable blasfemia, si un judío introduce a no judíos a las promesas y bendiciones del Antiguo Testamento. Por eso perseguían a Pablo y a sus iglesias (Hechos 21:27 – 23:22 y otros).

Sin embargo Pablo testificó abiertamente que su servicio de predicación no era motivado por entusiasmo personal o por idealismo teológico, sino que era impulsado por un deber divino. El tenía que predicar al crucificado y resucitado Hijo de Dios. El se le había aparecido, siendo perseguidor de los cristianos judíos, pero no lo juzgó sino en su gracia lo envió y autorizó para levantar y edificar una iglesia universal de no judíos . Por ese servicio Pablo fue perseguido y tuvo que morir (Hechos 9:16).

El que estudia la vida de Jesús encontrará ese inevitable deber de Dios sobre el Hijo de Dios, que aceptó obedientemente y lo realizó totalmente (Mateo 16:21; 17:12; Marcos 14:49; Lucas 2:49; 9:44; 24:26; Juan 3:14; 10:16; 20:9 u otros). Este deber no es predestinación desconsiderada, sino se manifiesta como motor interno en aquellos que aman a Dios su Padre, quien los ha llamado a realizar en ellos su plan salvador.

El enemigo malvado que continuamente lucha contra Dios, contra su Hijo y contra su Espíritu ,acosará a las iglesias de Jesucristo, como en aquel entonces se lo hizo al Hijo de Dios mismo, desde adentro y afuera. Por eso Pablo inculcó este inevitable deber de Dios en la lucha espiritual, contra las potencias de las tinieblas de este mundo, a las iglesias jóvenes en Anatolia: “Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios” (Hechos 14:22).

Por eso Pablo termina sus profundas enseñanzas sobre la fe y la ética en las iglesias, con la exhortación de permanecer en la oración, también durante la noche, cuando uno no puede dormir, de orar sin cesar. “La oración eficaz del justo puede mucho” Santiago 5:16).

ORACIÓN: Padre celestial, te adoramos, porque nos permites dirigirnos en todo tiempo a ti y a tu Hijo Jesucristo. Te agradecemos que nos has dado el espíritu de oración que clama dentro de nosotros: “¡Abba, querido Padre!” Agradecemos a Jesucristo que nos enseñó el Padre Nuestro, para que podamos orar en su Espíritu y en su fuerza. Te agradecemos por la contestación de las oraciones de tus santos, que fueron dichas en el nombre de Jesús. Ayúdanos para que podamos orar continuamente y creer que tú nos escuchas. Amén.

PREGUNTA:

  1. ¿Porqué Pablo terminó sus enseñanzas y testimonios con la exhortación de orar sin cesar y agradecer?

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