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COLOSENSES - Cristo en vosotros, la esperanza de gloria
Meditaciones acerca de la epístola del apóstol Pablo a la iglesia en Colosas

PARTE 1 - Los fundamentos de la fe cristiana (Colosenses 1:1-29)

Apéndice 1 - El saludo apostólico


“Gracia y paz sean a vosotros,
de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.”
(Romanos 1:7)

Esta garantía apostólica se encuentra con pequeñas variaciones o agregados en cada una de las trece epístolas de Pablo en el Nuevo Testamento: 1. Corintios 1:3; 2. Corintios 1:2; Gálatas 1:3; Efesios 1:2; Filipenses 1:2; Colosenses 1:2; 1. Tesalonicenses 1:1; 2. Tesalonicenses 1:2; 1. Timoteo 1:2; 2. Timoteo 1:2; Tito 1:4; Filemón 3). Estas palabras de bendición indican el contenido de todas las prédicas, cartas y oraciones de Pablo. Pero más de lo que había hecho, no quería decir. Con estas palabras ofreció a las iglesias toda la sustancia de su evangelio. En la carta a los Colosenses sin embargo falta la última parte del saludo.

La gracia

La gracia de Dios se menciona también en otras religiones, como en el Islam, pero con algunos cambios. La gracia por lo general significa algo agradable en la vida de una persona (na’iman), lo que acepta (na’m), como el paraíso (al-Na’im) ser la meta de sus sueños. Mahoma nombra a sus musulmanes ”agraciados” (ana’mta aleihim) y consideró su casamiento con la esposa de su hijo adoptivo Zaid también una gracia de Allah (Sure al- Ahzab 33:37).

Pablo no menciona dones especiales de la gracia de Dios, sino la gracia del perdón de pecados como sentimiento jurídico de salvación. El apóstol ve en la gracia del trino Dios la remisión de todos los pecados, la anulación de la vergüenza, la justificación eterna e inmaculada presentación del pecador purificado. Estas realidades de la salvación significan para él la base y es un misterio de la gracia divina.

La gracia justificativa de Dios se le regala al pecador gratuitamente, no tiene que ser pagado con oraciones, ayunos peregrinaciones u ofrendas. Tampoco las comúnmente llamadas “buenas obras”, alcanzan para lograr la gracia de Dios. Pablo mismo había estudiado la ley de Moisés y guardado minuciosamente los 613 mandamientos, pero al mismo tiempo perseguía la iglesia en Jerusalén a muerte, porque no conocía el regalo de la gracia de Dios. Cuando estaba viajando hacia Damasco, comisionado por el sanedrín, para aniquilar la iglesia allí, se le apareció el Señor Jesús en su brillante gloria, le habló, le respondió y lo llamó a él, al perseguidor de la iglesia, como apóstol para predicar el evangelio a los pueblos. Pablo entendió que sólo por gracia, gratuitamente había sido salvo de la ira de Dios y del juicio.

Esta gracia no se refiere solamente al perdón de algunos pecados, ni tampoco a la purificación de algunos delitos contra la ley de Dios, sino que es una amnistía completa y total. Todos los pecados de un culpable son quitados de una vez por la gracia de Dios, tanto los conocidos como los desconocidos, los confesados como los no confesados, como también el pecado original y la ausente gloria de Dios (Génesis 1:27; Romanos 3:23). La gracia de Dios otorga a los pecadores una amplia limpieza de todo su ser. (Salmo 103:3).

Esta ilimitada justificación del pecador por la gracia de Dios no es destinada solamente para cristianos, siendo piadosos, o solamente bautizados, sino que incluye también a judíos, musulmanes, paganos y budistas, comunistas y ateos. Por lo general ellos no conocen su derecho de gracia o lo rechazan fanáticamente por su ceguera espiritual. La ilimitada gracia de Dios existe para todos los hombres de nuestra tierra como un privilegio y ofrecimiento. ¿Quién se lo agradece y cree en su amor?

La gracia no nace por una emoción pasajera de Dios, ni tampoco es el resultado de su simpatía por algún criminal privilegiado, sino que vale para todos y es para siempre (Éxodo 33:19).Puede pasar que el justificado sin querer peca otra vez, pero el Señor es fiel, pues ha hecho un pacto de su gracia para con él. Nosotros nos encontramos en la época de la gracia, aunque casi no lo podamos captar, no estamos en la época de la ley. “Porque los montes se moverán, y los collados temblarán, pero no se apartará de ti mi misericordia, ni el pacto de mi paz se quebrantará, dijo Jehová, el que tiene misericordia de ti.” (Isaías 54:8.10; Lucas 4:19)

¿Cómo se originó la gracia de Dios? ¡Sólo por la muerte vicaria de Jesucristo! Juan el Bautista declaró después del bautismo del hijo de María en el Jordán: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29) Pablo aseguró: ”Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, ..., y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (2. Corintios 5:19.21). Con esta confesión aseguraba el misionero a las naciones, el fundamento de su testimonio de fe: “Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituídos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre...” (Romanos 3:22-24). El apóstol Juan explica también esta realidad de salvación : “Él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo (1. Juan 2:2). Leemos en su mini-evangelio el consuelo de la gracia de Dios para todos: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. 17. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él” (Juan 3:16.17).

Sean a vosotros

Con estas palabras el apóstol Pablo testifica según el entendimiento semita: Esta gracia pertenece a vosotros. No solamente se les promete, sino se les ofrece como privilegio. Ya es su posesión y entregado por Dios, como regalo de gracia. Este privilegio se hace realidad en aquel que cree esta verdad. El que no cree o no se preocupa por la gracia y está conforme consigo mismo, se endurece a sí mismo. El derecho de esta gracia se ofrece a cada uno que se arrepiente y se convierte. El apóstol Juan testifica: “El que en él cree (Jesús), no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios” (Juan 3:18.19) La gracia de Dios es grande y muy amplia. Pero tiene que ser afirmada, aceptada, creída y respondida con un espíritu de gratitud y adoración. Un cheque bancario debe ser firmado por el receptor, sino queda sin valor, aunque ofrece una suma judicialmente asegurada. El que descuida el derecho de gracia ofrecido, se pierde eternamente.Sé agradecido a Dios por la muerte de Jesús en tu lugar, y cree que su fidelidad nunca termina.

ORACIÓN: Nuestro Padre celestial, te adoramos, porque el apóstol Pablo asegura a todos los lectores de sus cartas, que la gracia y el poder de tu amor se les asegura y les pertenece ya por el sacrificio de muerte del Señor Jesús. Ayúdanos a tener una fe firme, a agradecerte con entusiasmo y mantenernos fuerte en tu ilimitada gracia aun en las tentaciones. Amén.

PREGUNTA:

  1. ¿Que significa el concepto “gracia sea a vosotros” en el Nuevo Testamento?

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